Ultimas palabras

Frank miró a través del cristal de su ventana, donde se estrellaba la fría lluvia. Eran saetas de luz bajo la vacilante luz de las farolas. Los edificios, lóbregos e imponentes, eran los muros de su propia carcel. Su gris imperturbable había vencido al color, a la luz del amanecer, al verano. Las calles volvían sobre sí mismas, un bucle de asfalto que zigzagueaba entre los edificios. No había ni un alma en aquella ciudad, nada excepto la lluvia, que caía indiferente sobre las aceras.

La soledad era claustrofóbica, te atrapaba como una telaraña de hormigón; la indiferencia del trato entre vecinos, que bien podían ser hermanos, pero allí cada hombre era su propia isla; una isla perdida en el vasto océano de la monotonía gris de las calles, de las desnudas aceras en las que se erguían raquíticas farolas. El silencio reinaba, su pesado manto caía en cada rincón y lo enmudecía. Sería una ciudad fantasma si no fuese por el rugido de los coches; los estallidos cuando quemaban gasolina era ensordecedores. Nadie quedaba en las calles cuando el mortecino resplandor del sol se apagaba, todos lo hacían y nadie se preguntaba el motivo.
Si indagabas te podrías encontrar con el destello de las navajas en los callejones como respuesta. Lo único es que nunca resultaba convincente, apestaba a una excusa como las bolsas de basura en pleno agosto.

Una sombra se deslizó entre los edificios, una sombra escurridiza en la noche. Aunque sabía que no era observada, se refugiaba en la oscuridad de los callejones. Atravesó la calle, evitando los charcos. La quietud solo era quebrada por el sonido de la lluvia, que golpeaba la acera como una ráfaga de ametralladora. La sombra bordeó el cerco de la luz de la farola, pero no pudo evitar que revelara el rastro de sangre que dejaba a su paso.

2 comentarios:

Alex 9 de agosto de 2010 a las 17:01  

Hola!
Hacía tiempo que no tenía tiempo para dejarte un comentario en el blog. Parece que durante el verano has estado muy ocupado ya que no han aparecido muchos de tus escritos, pero bueno los pocos que has publicado son una buenas aportaciones literarias ;) ¿Qué decir de este escrito? Es impresionante, como es de esperar de todos los demas.
¿Qué tal el verano entonces? ¿En qué universidades te aceptaron al final?
Yo la verdad es que no había viajado tanto en un avión este verano, ya que fui a Mallorca por temas familiares (al parecer mis tíos, que viven allí, querían un poco de ayuda con el negocio que tienen) y también porque por fin pude ir a mi sitio de ensueño: Galicia. Aunque no te lo creas, es como un paraíso para mi. Un sitio al lado del mar, donde siempre llueve... Es mi paraíso :)
¡Espero ver más escritos tan buenos como todos! Cada uno con su propio encanto.
¡Un Saludo! ;)

Juanma MC 17 de agosto de 2010 a las 2:48  

Hola
Me alegro que te haya gustado. Este escrito es algo asi como otro de mis miles de comienzos de relatos, aunque por suerte los sueños me han ayudado bastante, asi que continuara ;)

El verano ha ido bastante bien, y al final me han aceptado en la politecnica :). Me alegra ver que estas bien, y te comprendo perfectamente con lo de Galicia. Creo que todos tenemos un lugar que es para nosotros el paraiso, en mi caso Casillas.

Estoy impaciente por ver nuevas fotos tuyas,
Saludos

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